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Viajar sin un hombre de su familia

El Profeta (P y B) dijo:

“Una mujer no debe viajar sola sin un mahram. Ningún hombre puede entrar en la casa de una mujer salvo que esté su mahram”. Un hombre se paró y le preguntó: “O Mensajero de Dios, mi esposa irá al Hayy (la peregrinación) mientras yo estaré en batalla, ¿qué debo hacer?”. El Profeta (P y B) respondió: “Ve con ella”.[Transmitido por Bujari]

Para proteger a la mujer y su honor, el Islam estableció una regla que prohíbe que una mujer, sea joven o vieja, soltera o casada, viaje sola sin que la acompañe un hombre de su familia (mahram). Este hombre debe ser uno de los cuales tiene prohibido casarse por su relación familiar tan cercana, como ser el padre, un hermano, un tío, un hijo mayor o un sobrino que haya alcanzado la pubertad, o su propio esposo. Algunos pueden pensar que esta regla restringe la libertad de la mujer a ejercer su derecho de transitar por donde quiera, pero el propósito de esta regla es librarla de todo tipo de daño o de ser molestada y así preservar su dignidad. Viajar implica tomar muchos riesgos y correr peligros, y debido a que la mujer es más débil que el hombre e incluso ella puede estar embarazada o en su período menstrual o amamantando,y seguramente necesitará ayuda. También la mujer es más emocional e impresionable que el hombre y por eso son susceptibles de que algún inescrupuloso la convierta en su víctima.

El Profeta de Dios (P y B) expresó este concepto en una frase muy elocuente cuando le dijo a un hombre que iba cantando en su viaje para ayudar a mantener un movimiento parejo de los animales que cabalgaba, como era costumbre de todo viajante:

“Ve despacio, Oh Anjashah, estás presionando sobre un cristal delicado”.[Transmitido por Bujari]

La frase “un cristal delicado” describe la fragilidad y la suavidad de las mujeres que iban en la caravana, que podían lastimarse fácilmente o ser molestadas. Todos sabemos que existen mentes retorcidas y hombres violentos que acechan y tratan de aprovecharse de las mujeres que encuentran susceptibles, confiadas o que viajan solas. Ese tipo de hombres sólo están interesados en robarlas, engañarlas, seducirlas o violarlas. Por eso, una mujer necesita que alguien la proteja durante un viaje para que le brinde seguridad, la ayude si se encuentra en alguna dificultad y la mantenga a salvo de los extraños y los posibles predadores.

En el Islam, el mahram de una mujer la protege y la sirve con sinceridad ya que es su obligación y será recompensado por Dios. Encontramos que muchas sociedades tienen reglas parecidas en cuanto a acompañar a una mujer en un viaje, pero con la diferencia de que puede ser cualquier hombre el que vaya con ella, ya que en otras culturas no se diferencia entre mahram y no-mahram, lo cual puede resultar en algo terrible. Por lo tanto, y siguiendo este razonamiento, prohibirle a una mujer que viaje sola y mandarla con un hombre mahram que la acompañe, no es de ninguna manera una forma de restringir su libertad o insultar sus habilidades, sino que se la honra al brindarle compañía, protección y servicio de un familiar que ha dejado sus asuntos para ir con ella.