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Nota de la traductora

Este libro fue escrito originalmente en árabe. La primera traducción al inglés se llamó Women in the Shade of Islam y luego fue readaptado y publicado con el título Women in Islam & Refutation of some Common Misconceptions, al cual pertenece esta traducción al español.

Nótese que detrás de la mención del Profeta Muhammad se lee la abreviatura (P y B) que significa: la paz y las bendiciones de Dios sean con él. Se refiere a la salutación que todo musulmán le hace al Profeta cuando se lo nombra.

Prof. Lorena Lara

Prólogo a la edición en inglés

Comienzo en el nombre de Dios, el Más Compasivo, el Más Misericordioso.
Todas las alabanzas son para Dios, el Más Grande, y que Dios enaltezca a Su Profeta (paz y bendiciones), a su familia, sus compañeros y a aquellos que siguen el camino correcto y alejados de todo mal, y que les garantice seguridad el Día de la Resurrección.

Este libro trata sobre el lugar especial que ocupa la mujer en el Islam y busca abordar algunos de los muchos errores de concepto y falsedades publicadas por gente ignorante y maliciosa. El Islam establece que el hombre y la mujer son totalmente iguales en cuanto a su humanidad y en cuanto a sus responsabilidades y derechos básicos como seres humanos. Este concepto fue totalmente innovador en ese momento, comparando otras civilizaciones de la misma época (o incluso al día de hoy en ciertos lugares) con el mensaje que traía el Islam a través del Profeta Muhammad (P y B). El Islam también establece que el hombre y la mujer tienen roles y obligaciones en la sociedad que son complementarios y tienen que ver con las diferencias en la naturaleza física, psicológica y social de cada uno. Las cualidades femeninas de la mujer sólo pueden encontrar su plenitud siempre que se relacionen con el hombre, del mismo modo que las cualidades masculinas se completan con la interacción de la mujer en la sociedad. Se comete una gran injusticia, cuando se quiere forzar  la igualdad de los sexos cuando en realidad es por medio de sus diferencias que se complementan o sino al contrario, cuando tratan de diferenciar uno de otro  descalificando o rebajando la condición de alguno de los géneros. Sólo Dios, el Todopoderoso y el Creador Omnisciente, es el Guía Perfecto hacia el camino correcto y equilibrado, pues está  librado de extremismos y deficiencias.

Debido a que los derechos están siempre relacionados a ciertas habilidades, obligaciones y deberes, es necesario encuadrar la exclusiva perspectiva del Islam sobre los derechos de la mujer en un contexto basado en un completo código moral y legal  que abarque la creencia, la moralidad y la ley Islámica.
La humanidad sólo puede sobrevivir y prosperar  si se mantiene la unidad familiar donde cada miembro cumpla con sus obligaciones y haga respetar sus derechos basándose en las virtudes universalmente aceptadas tales como la fe, la pureza, la castidad, el respeto, el buen trato y la moral, teniendo en cuenta que las diversas civilizaciones y culturas presentan distintos puntos de vista sobre estos temas y virtudes.

En las revelaciones islámicas, encontramos varias menciones elocuentes sobre la igualdad y la relación especial entre el hombre y la mujer. Por ejemplo, el Majestuoso dice:

“Dios les tiene reservado Su perdón y una gran recompensa a los musulmanes y musulmanas, a los creyentes y las creyentes, a los piadosos y las piadosas, a los justos y las justas, a los pacientes y las pacientes, a los humildes y las humildes, a aquellos y aquellas que hacen caridades, a los ayunantes y las ayunantes, a los pudorosos y las pudorosas, y a aquellos y aquellas que recuerdan frecuentemente a Dios.” [33:35]

Y Dios, el Excelso, dice:

“…Ellas son vuestra protección y vosotros la suya…” [2:187]

Las prendas de vestir son necesarias para abrigarnos, protegernos, cubrirnos y adornarnos; en nuestra vestimenta encontramos confort, seguridad, satisfacción e identidad. El hombre y la mujer se necesitan mutuamente de la misma manera que el cuerpo desnudo necesita vestirse para estar en el habitat natural y social en que vive.

La civilización islámica tiene su propia manera de ver las cosas, manera que, creemos, expresa los valores humanos más altos que el hombre puede alcanzar porque se basa en la Divina revelación y la guía del Único Creador, el Dios de los hombres, Dios el Benefactor,  Sabio, Sublime y Omnisciente, Quien sabe todas las necesidades de su creación. Envió a Su último Profeta y Mensajero a los hombres, Muhammad ibn Abdullah (P y B), a quien inspiró por medio de la revelación y las enseñanzas para que fuera un guía perfecto y un ejemplo de devoción sincera, sirviendo a Dios correcta y obedientemente en todos los aspectos de su vida. Con humildad y vocación de servicio, Muhammad, el Mensajero de Dios (P y B), entregó el mensaje y cumplió con la inmensa responsabilidad de su misión de beneficencia y misericordia.

Su familia y sus seguidores, a pesar de ser personas con las imperfecciones que son características en todos los seres humanos, siguieron su ejemplo de rectitud, bondad y generosidad. Después de los ejemplos de los Profetas de Dios, incluidos Noé, Abraham, Moisés y Jesús (que Dios los enaltezca), son ellos los que nos sirven de ejemplo. Generación tras generación de musulmanes han mostrado un comportamiento errático y desafortunadamente, muchos se han desviado hacia la malicia y el comportamiento criminal. Sin embargo, los musulmanes siguen siendo optimistas porque nunca faltarán los creyentes virtuosos que esparzan la luz del conocimiento y la rectitud; hombres y mujeres musulmanes cuyas actitudes muestren las  virtudes características del mensaje y la misión del Islam.

Le pedimos a Dios, el Sublime, que acepte nuestro humilde esfuerzo y que perdone nuestros errores. Ciertamente Él responde los ruegos y acepta las buenas obras.

Abu Salman Deya-ud-Deen Eberle
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