Los crímenes por honor

En algunas sociedades establecidas sobre costumbres y tradiciones tribales, se le otorga al hombre un rol tan dominante que si su mujer, incluso sin haberlo verificado, realiza algún acto de promiscuidad, él no duda en matarla para proteger su honor. Situaciones como esta han sido exageradamente difundidas por la prensa porque las autoridades inescrupulosas de ciertos lugares no quieren ver lo que sucede y permiten que continúen este tipo de prácticas.

La respuesta es simple: estos hechos son una violación directa de la ley Islámica. El Islam no permite que la gente haga justicia por mano propia ni castigue a nadie sin verificar fehacientemente las acusaciones de promiscuidad porque en el Islam, las reglas del testimonio son muy estrictas. Si la corte dictamina que es un caso de asesinato premeditado, luego de haber considerado todas las circunstancias y de haber recibido pruebas concluyentes, la ley Islámica de equidad y retribución ordena el castigo que corresponde. La triste verdad es que en los países donde suceden estas cosas rigen las leyes laicas y los gobernantes para sacar ventajas políticas, apaciguan a los líderes tribales permitiendo las práctica de estos terribles crímenes. Si se estableciera y rigiera la ley Islámica, habría severos castigos para los casos de fornicación, adulterio, asesinato, etc., la población musulmana estaría satisfecha con el sistema legal ya que se haría justicia y eso reduciría el sentimiento de venganza.