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La mujer como niña e hija

Dios, Enaltecido sea, explica en el Sagrado Corán la importancia de preservar y cuidar al niño recién nacido, y establece el primer derecho que recibe:

“No matéis a vuestros hijos por temor a la pobreza. Nosotros somos Quienes les sustentamos y a vosotros también. Matarles es un pecado gravísimo”. [17:31]

Abortar o matar a un hijo por cualquier motivo que sea, es uno de los pecados más graves que recibe el castigo más severo de Dios y del sistema legal islámico. El Islam ordena a los padres darles bellos nombres a sus hijos, cuidarlos como corresponde, atender sus necesidades, proveerlos de acuerdo a los ingresos de la familia y asegurarles una vida decente, respetable y honrada. El Profeta (P y B) dijo:

“Ciertamente Dios os ha prohibido ser desobedientes y desagradecidos con sus madres y os ha prohibido enterrar vivas a sus hijas mujeres”. [Transmitido por Bujari]

Por eso, la familia tiene el derecho a cobrar una compensación por la muerte de la víctima, como lo transmitió Aisha:

“Dos mujeres de la tribu Huthail pelearon y una le tiró una piedra a la otra provocándole la muerte a ella y al bebé que llevaba en su vientre. Entonces el Profeta (P y B) dictaminó que el clan debía pagar una compensación de un esclavo niño o niña por el feto y 100 camellas por la mujer”. [Transmitido por Bujari y Muslim]

Dios, Altísimo sea, dice en el Sagrado Corán:

“Las madres divorciadas también amamantarán a sus hijos dos años si desean completar la lactancia, y el padre (durante ese período) tiene la obligación de proveer a la madre de su hijo el sustento diario y la vestimenta de acuerdo a sus recursos, a nadie se le exige fuera de sus posibilidades”. [2:233]

El cuidado y la tutela de los niños es el derecho más importante después del derecho a ser amamantado por su madre. La madre tiene la custodia total de su hijo desde que nace hasta que cumple trece años. Esto es aplicable especialmente en caso de divorcio en donde los padres no se ponen de acuerdo. El Islam le otorga a la madre la custodia total de su hijo durante su infancia porque, en general, es ella quien tiene más cuidado y está más atenta a las necesidades de su hijo. ‘Amr bin Shu’aib narró que una mujer se acercó al Profeta (P y B) para quejarse de su marido:

“Mi vientre tuvo a mi bebé cuando era un feto, mis pechos lo amamantaron de bebé, y mi regazo cargó a mi hijo por un largo tiempo. Ahora el padre se divorció de mí y me lo quiere quitar”. El Profeta (P y B) le dijo: “Te mereces la custodia por más tiempo mientras no te vuelvas a casar”. [Transmitido por Abu Dawud y otros]

Abu Bakr, el primer Califa bien guiado, dio un veredicto a favor de la madre de ‘Asim, la esposa de Omar bin al-Jatab, quien fuera luego el segundo Califa. Cuando ella se divorció Abu Bakr dijo: “El olor de ella, y la forma en que la madre huele a su hijo, y su bondad son mejor que tú para tu hijo “.

Los padres tienen la obligación de tratar a todos sus hijos con misericordia y compasión. Abu Huraira narró que el Profeta (P y B) besó a Hasan ibn Ali, su nieto, en presencia de Aqra ibn Habis at-Tameemi que dijo: “Yo tengo diez hijos y nunca besé a ninguno”. El Profeta (P y B) lo miró y le dijo:

“Quien no tiene misericordia, no recibe misericordia”. [Transmitido por Bujari y otros]

La ley Islámica estipula que los padres deben cuidar a sus hijos y prestarles atención, en especial a sus hijas mujeres por sus necesidades específicas.

El Profeta (P y B) dijo:

“Quien cuide a dos hijas hasta su madurez, llegará al Día de la Resurrección conmigo así” y unió sus dedos para ilustrar sus palabras. [Transmitido por Muslim]

Y también dijo:

“Quien tenga tres hijas mujeres y sea paciente con ellas, las alimente, las vista de acuerdo a sus posibilidades, será como una barrera entre él y el fuego del infierno el Día del Juicio” [Transmitido por Ibn Majah]

La ley Islámica y sus enseñanzas obligan a los padres a criar a sus hijos de la mejor manera posible y a brindarles una educación sana y beneficiosa. El Profeta de Dios (P y B) dijo:

“Es un pecado que una persona sea negligente con aquellos de quien él es responsable”. [Transmitido por Muslim y otros]

Ibn Umar narró que el Mensajero de Dios (P y B) dijo:

“Cada uno de vosotros es un guía y sois responsables de quienes están a vuestro cargo. Un gobernante es un pastor y es responsable de los ciudadanos. Un hombre es un pastor y es responsable de su familia. Una mujer es una guía y es responsable de su hogar. Un sirviente es un guía y es responsable de las pertenencias de su amo. Cada uno de vosotros es un guía y sois responsables de quienes están a vuestro cargo.”. [Transmitido por Bujari, Muslim y otros]

El Islam ordena la justicia sobre todos los asuntos, incluso con todos los hijos sin importar su sexo. Dios, Enaltecido sea, dice en el Sagrado Corán:

“Dios ordena ser equitativo, benevolente y ayudar a los parientes cercanos. Y prohíbe la obscenidad, lo censurable y la opresión. Así os exhorta para que reflexionéis”. [16:90]

Aisha, la esposa del Profeta (P y B) y madre de los creyentes, dijo:

“Una mujer pobre tocó a mi puerta y traía dos hijas. Les ofrecí tres dátiles (porque no tenía otra cosa). La mujer le dio un dátil a cada hija y se llevó el tercero a su boca justo cuando las niñas le pidieron más. Entonces ella lo dividió en dos y le dio una mitad a cada una. Me quedé admirada por la acción de la mujer y se lo conté al Profeta (P y B), y luego de oírme dijo: “Ciertamente Dios le tiene reservado el Paraíso por este acto” o “La libró del Infierno por este acto”. En otra narración, al final agregó: “Quien sea puesto a prueba por cuidar a sus hijas, ellas serán su escudo contra el fuego infernal”. [Transmitido por Bujari y otros]

El Islam exige justicia emocional y material y buen trato por parte de los padres sin importar el sexo de sus hijos. Un hijo varón no debe recibir ningún trato especial ni preferencial por sobre su hermana mujer, y viceversa. El Profeta de Dios (P y B) le dijo a uno de sus compañeros que le había regalado algo sólo a uno de sus hijos:

“¿Le dais a todos tus hijos por igual?”. El hombre respondió: “No”. El Profeta (P y B) contestó: “Temed a Dios y sé justo con todos tus hijos”. [Transmitido por Muslim]

El Islam enfatiza la importancia de cuidar a los huérfanos. Quedar huérfano deja un impacto negativo en el estado mental, espiritual y emocional de un niño que puede desviarlo o corromperlo si la sociedad en la que vive no se hace cargo de él, atiende sus necesidades y le muestra misericordia.

El Islam le presta especial atención al huérfano, sea varón o mujer, y exige que el pariente más cercano se haga cargo de él. Si no tuviera familiares, entonces es el Estado Islámico quien se hará cargo de él y manejará todos sus asuntos. Al respecto, Dios dice en el Corán:

“¡Oh, Muhammad! No trates mal al huérfano” [93:9]

Y dice:

“Quienes se apropien injustamente los bienes de los huérfanos, el fuego consumirá sus entrañas y arderán en el Infierno”. [4:10]

El Profeta (P y B) dijo:

“Ciertamente declaro la seriedad de los derechos de dos personas débiles: el huérfano y la mujer”.[Transmitido por Hakim y Tabarani]

En este dicho, el Profeta (P y B) indica la gravedad de dañar o de ser injustos con los dos grupos más indefensos de la sociedad y a quienes frecuentemente se les niegan sus derechos.

Y dijo:

“Eviten cometer los siete pecados que causan destrucción”. Los compañeros preguntaron: “¿Cuáles son esos pecados?”. Respondió: “Asociar otro a Dios, practicar la brujería, matar a alguien sin motivo, aplicar intereses, apropiarse de los bienes de un huérfano, huir de una batalla y acusar a una mujer casta y creyente de adulterio”. [Transmitido por Bujari y otros]

Existen muchos otros dichos del Profeta (P y B) en relación a cuidar de los huérfanos, ser bondadosos con ellos y demostrarles amor y afecto. Por ejemplo, dijo:

“Yo y el tutor de un huérfano estaremos como estos dos en el Paraíso” y juntó sus dedos índice y mayor. [Transmitido por Bujari y otros]

Y también dijo:

“Quien pose su mano sobre la cabeza de un huérfano sólo por Dios (con verdadero amor y misericordia), Dios le anotará tantas buenas obras como pelos que esa persona acaricie, y quien haga un bien a un huérfano, varón o mujer, estará conmigo en el Paraíso así”, y juntó sus dedos índice y mayor. [Transmitido por Tirmidi pero con una cadena débil de narradores]

El Islam cuida del bienestar de los niños ilegítimos que, sin tener la culpa, no son reconocidos por sus padres. El Estado Islámico está obligado a hacerse cargo de ellos del mismo modo que de un huérfano para que se conviertan en miembros normales y beneficiosos para la sociedad.

Como regla general sobre la benevolencia, el Profeta (P y B) dijo:

“Tendrán recompensa por hacerle un bien a cualquier ser viviente”. [Transmitido por Bujari y otros]

La jurisprudencia islámica obliga a los padres (o tutores) a pedir la opinión de sus hijas sobre asuntos matrimoniales y su consentimiento es esencial para la validez del casamiento. La mujer no puede ser obligada a aceptar o a rechazar una propuesta. El Profeta (P y B) dijo:

“Una mujer divorciada o viuda no puede casarse hasta que se le consulta y tampoco la virgen puede contraer matrimonio hasta que se obtiene su consentimiento”. Entonces preguntaron: “¿Y cómo expresa su consentimiento, oh Mensajero de Dios?”. Dijo: “Con su silencio (por vergüenza)”. [Transmitido por Bujari y otros]

El Imam Ahmad y otros narraron que Aisha dijo:

“Una mujer se acercó al Profeta de Dios (P y B) y le dijo:

‘Mi padre me ofreció en matrimonio a su sobrino para elevar su estatus social’. El Profeta (P y B) le dijo que la decisión estaba en sus manos, de aceptar o rechazar la propuesta. Ella dijo: ‘Yo apruebo la decisión de mi padre, pero quería enseñarle a otras mujeres que sus padres no tienen derecho a decidir por ellas”.

Esto demuestra que las hijas mujeres son algo precioso, como lo dijo el Profeta (P y B):

“No usen la fuerza contra sus hijas porque son una compañía preciosa y agradable”. [Transmitido por Ahmed]