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Introducción

En todo el mundo se han oído numerosos reclamos por la liberación de la mujer y la igualdad de derechos y se han utilizado muchos eslóganes en marchas y protestas. En algunas sociedades, la mujer realmente ha vivido bajo la opresión, la crueldad y la injusticia, y se le han privado de sus derechos básicos como seres humanos. Tampoco podemos negar que algunos musulmanes se han desviado de los principios y enseñanzas islámicas. La ley Islámica, por otra parte, ha garantizado los derechos de la mujer en un sistema equitativo de derechos y obligaciones. Si se examinan de cerca los eslóganes propagados por los movimientos internacionales de liberación femenina, encontramos que se centran en tres puntos principales: la libertad de la mujer, la igualdad de derechos con respecto al hombre y los derechos de la mujer. Analizaremos estos puntos bajo la luz de la ley Islámica, sin tener en cuenta la práctica de algunos musulmanes desviados e ignorantes que no cumplen con estas enseñanzas.

En primer lugar, la palabra “liberación” implica que existen ataduras y restricciones, y que la mujer es esclavizada y debe ser liberada. Este es un punto de vista ambiguo ya que la libertad absoluta es imposible, sin importar si se es hombre o mujer. El ser humano está naturalmente restringido a sus limitaciones innatas y su necesidad de organizarse socialmente. Ambos, hombre y mujer, deben vivir en la sociedad respetando ciertas reglas y leyes que gobiernan y organizan varios aspectos de la vida. ¿Esto significa que el hombre no es libre e independiente en su accionar o que está librado de responsabilidad por sus actos? ¿Puede alguien liberarse de las limitaciones naturales y de las restricciones legales? Si se trata de esclavos, la pregunta sería entonces ¿esclavos de quién? Cualquiera que se proclame libre tiene limitaciones naturales y legales que si se las sobrepasa, resulta en un daño para sí mismo y la sociedad lo considerará como una persona indecente, incivilizada y criminal. La ley Islámica de creta que ambos, hombre y mujer, se liberen de toda forma de idolatría, tiranía, explotación e injusticia. Los principios divinos de la revelación y las leyes enseñan el monoteísmo estricto, la justicia y la noble moral. Dentro de este marco, el hombre y la mujer cumplen roles interdependientes y complementarios entre sí. La ley Islámica le garantiza a la mujer el derecho de manejarse dentro de la sociedad en forma directa y no a través de un tutor o responsable oficial a cargo de sus asuntos económicos, sociales y políticos, como sucede en muchas sociedades. Para protegerla y mantenerla, su padre, hermano, tío y esposo tienen la obligación moral y legal de guardar su honor y garantizarle una vida digna durante todas las etapas de su vida. ¿Esto es rebajarla o elevarla? El Islam prohíbe que el hombre y la mujer tengan comportamientos indecentes y esto se traduce de un modo para la mujer y de otro para el hombre debido a razones y diferencias naturales entre ambos. Todos deben mantener su virtud en privad

o y guardarse en público. La ley Islámica protege a la mujer de intimidaciones y abusos y por lo tanto, esto implica que ningún hombre o mujer debe cometer actos que inciten sexualmente al otro. Por esta razón, la ley Islámica propone una vestimenta modesta para que la mujer se sienta protegida cuando sale de su hogar y prohíbe la interacción abierta e indiscriminada entre hombres y mujeres, así como también cualquier tipo de contacto físico con el sexo opuesto.

El Islam ilustra el concepto de la libertad de modo tal que el comportamiento individual no sea perjudicial para sí mismo ni dañino para la sociedad en la que vive. Encontramos una explicación clara en las palabras del Profeta (P y B) que dice:

“El ejemplo de una persona que observa las leyes de Dios y una persona que no, es igual al ejemplo de dos grupos de personas que se reunieron en un barco y decidieron dividirse el lugar. Un grupo recibió el piso de arriba y el otro, el de abajo. Cada vez que el grupo de abajo necesitaba agua, debía pasar entre la gente de la parte de arriba. Entonces, la gente del piso inferior pensó: ‘Si perforamos el piso en nuestro sector del barco, tendremos acceso al agua sin molestar a la gente del piso superior’. Si el grupo de arriba les permitiera seguir con ese plan, todos morirían, en cambio si se lo prohibiesen, todos estarían a salvo ”. [Bujari y otros]

Un reconocido pensador y filósofo alemán, Schopenhauer dijo:

“Garantícenle a la mujer la libertar absoluta por un solo año y veamos los resultados de tanta libertad. No se olviden que ustedes, junto a mí, heredarán virtudes, castidad y buena moral. Si yo muero antes, serán libres de decir ‘Él estaba equivocado’ o ‘Sabía lo que decía’”.

Una reportera norteamericana, Helesian Stansbery, que ha escrito para más de 250 periódicos, trabajó por más de 20 años y visitó numerosos países islámicos, dijo al finalizar una de sus visitas:

“La sociedad árabe-islámica es íntegra y saludable. Esta sociedad debe continuar protegiendo sus tradiciones que restringen a los hombres y a las mujeres en cierta medida. Esta sociedad ciertamente difiere de la europea o de la norteamericana. Tienen sus propias tradiciones que le imponen a las mujeres ciertas restricciones y limitaciones, y le otorgan un respeto especial a los padres. La restricción más estricta es sobre la libertad sexual absoluta, que verdaderamente amenaza tanto a la sociedad como a la familia europea y norteamericana. Por eso, las limitaciones aplicadas en la sociedad árabe-islámica son válidas y beneficiosas. Recomiendo que se adhieran a sus tradiciones y a su código ético. Prohíban la educación mixta. Restrinjan la libertad de la mujer, o mejor dicho, vuelvan a la práctica de la ‘purdah’ (cubrirse con el velo). Verdaderamente esto es mejor para ustedes que la liberación sexual de Europa y Estados Unidos. Prohíban la educación mixta porque nosotros hemos sufrido por ello en nuestro país. La sociedad norteamericana se ha vuelto sofisticada y completamente libertina y las víctimas de ello llenan hoy en día nuestras cárceles, calles, bares, tabernas y prostíbulos. La falsa libertad que les heredamos a nuestras jóvenes e hijas, las ha llevado hacia las drogas, el crimen y la trata de blancas. La educación mixta, la libertad sexual y otros tipos de libertades en la sociedad europea y norteamericana amenazan a la familia y sacuden nuestros valores morales y éticos”.

La pregunta que se desprende aquí sobre la liberación de la mujer es la siguiente: ¿Cuál es verdaderamente el mejor sistema y el más beneficioso para proteger el honor, la dignidad y la integridad de la mujer?