En la sociedad china

En la sociedad china, la mujer ocupaba un lugar bajo y degradante. Era común asignarle los trabajos más despreciables o los menos importantes. Un bebé varón era considerado como un regalo de los dioses y los trataban como tales, mientras que una niña recién nacida debía soportar innumerables maltratos, como por ejemplo, que le vendaran los pies para que le crecieran torcidos y así no pudiera correr. Un proverbio chino dice: “Escucha a tu esposa, pero nunca creas lo que dice”. La vida de la mujer en la sociedad china no era mucho mejor que la que tenía en la sociedad árabe pagana pre-islámica o en la india.